BUENOS AIRES cuento

Publicado en por Corrección de textos literarios y traducciones

 

 

 

 

En los cafetines de la capital, los parroquianos filosofan. Los barcos hace años los trajeron hasta los puertos entre miles de paisanos, sueños e interrogantes. Por dos centavos los tranvías los dejaban en cada uno de los barrios y allí dejaron de soñar. Habían llegado...

 

Abrieron con sus manos pesadas las puertas de los cafetines. Dejaron junto a sus mesas las maletas y sus abrigos gastados. Colgaron la gorra, dejaron atrás al polizonte de sus trincheras de miseria y hambre; pidieron su primer café con medias lunas y se relajaron en las sillas por primera vez en meses.

 

Pasaron en días tres cuarto de siglo. Muchas veces miraron atrás pero dentro de esas paredes la rutina se les hizo callo.

 

Las equinas envejecen con ellos dentro. Las arrugas son más visibles que en los retratos amarillentos de Lequisamo, Gardel y Pichuco y ellos siguen con la idea de volver a su tierra.

 

Los viejos esperan el domingo de fútbol. Hasta que el día se hace fiesta juegan billar, toman su café  de mañana y sus vinitos después. Mientras todos se quejan del gobierno y de la juventud juegan al truco y su envido, falta envido, truco y quiero retruco...

 

Buenos Aires los deja ser y nunca exigió que cambiaran pero los supera el día de ayer.  Buenos Aires los adoptó y quiere verlos felices hasta que festejen su último gol... Así es mi tierra… ¡oh!

 

 


                                           …mi Buenos Aires querido

                                         ¡cuándo yo te vuelva a ver…!

 

 

Cuentos Cortos: A Cortapisa

 

 

Jorge Stteger Bongoâ

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Buenos Aires en un eterno tango inacabado



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Las equinas envejecen con ellos dentro. Las arrugas son más visibles que en los retratos amarillentos de Lequisamo, Gardel y Pichuco y ellos siguen con la idea de volver a su tierra.


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