MURIÓ URAL

Publicado en por Corrección de textos literarios y traducciones

A mis queridos lectores

 

 

Esto no es un poema ni siquiera lleva título de despedida.

 

Hace tres décadas o más, recorro a este planeta para arriba y para los lados. Dentro de él existen personas como tú, lindas, maravillosas tantas, que si fuera al revés sería literalmente el infierno.

 

Conozco el bien y el mal, lo bueno y lo malo, al y a el blanco, el gris y a el o lo negro pero, ¿qué valor poseen cada uno, cuál le aplico y en qué momento me deshago del amor, de las cosas lindas que da la vida, de las cosas que parecen malas de la muerte? ¿En qué momento condeno al asesino?

 

No recuerdo cuándo fue la última vez que morí en las sangres de los míos, “mis amigos de verdad”.

No recuerdo cuándo fue la última madrugada de canción sabrosa, de poesía con valor, de los silencios entre las voces de ellos...

No lo recuerdo porque supongo que estaría muerto y una vez vivo, al que recuerdo es a Ural.

 

Ural fue hasta anteayer un personaje singular, tan singular como delgado y tan grande como la sencilla sumisión de sus versos ante la naturaleza y el gran poder que la lleva de la mano.

 

De Ural no diré que fue el mejor ni el que supo decir todo de manera cierta e indiscutible. No fue el más humilde, ni magnífico ni nada de los adjetivos que se le pone a todos y cada uno de los muertos.

 

Ural, era él mismo en carne y huesos, en pasos y versos, en si mismo y en su país natal, -una isla alejada de los malos vientos-.

Se hizo a si mismo y fue pecador como pocos. Le gustaba la mujer morena y la blanca, la alta y baja, la gorda, delgada y preferentemente casada… Realmente se enamora cada noche de una mujer distinta y resaltaré su obra como poeta más que cómo humano simple de las cosas simples que da la vida.


Le gustaba el vino amargo y la guitarra desafinada. Su voz fue canto muchas noches en su isla amada y su risa deleite de dioses.

Con sus dientes blancos decía que se comería el mundo. Se refería a su casa de barro antes que el capitalista de turno llegara.

 

Mi amigo Ural fue asesinado por ser bueno. Fue asesinado por ser uno, por ser amado.

 

Ural nos dejó tras el paso de seis balas que mató su carne. Nos dejó su legado, su honradez y enseñanza.

Me dejó el honor de haber sido uno de sus dos amigos y me dejó el alma triste con su partida.

 

Descansa en paz poeta de muchos, Jorge Stteger Bongoâ

 

 

 

 

 

 


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M


triste, muy triste


 



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A


El club de los poetas muertos.


No me gusta pero así es como esto me suena.


Suena a derrumbe, a naftalina, a declive. No es así como deben sonar los versos cuando el alma aún se estremece y se deja escuchar los latidos del corazón.


No es así como yo recuerdo el olor de la yerba mojada ni el sabor de un beso deseado ni la textura de una piel que anhela ser tocada.


No es así como yo recuerdo al hombre, a ese hombre.


No me gusta el sabor amargo del último café, ni siquiera renuncio a las saudades. No quiero



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S


LO SIENTO MUCHO, CARIÑO!!!!!



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