A TU ALMA SANA (poema)
Hay una planta en el carnaval
que deja sonrisas en las máscaras del invierno
pero es el reloj el que no marca las horas
es el sol quién no ilumina mi atención
y eres tú, la que no me ama.
El silencio en el desierto de tu garganta
lo dice siempre que te pregunto.
Ya es la marina la que alcanza
la siesta merecida en la melancolía.
Es tarde allí y estampida
en lo alto de la cornisa.
Las seis gárgolas del viento
emulan miradas al firmamento
mutismo al firmamento
lo sonámbulo al firmamento
y el cuadrapléjico canto al infierno.
Eres tú la extraña, de faldas rasgadas.
-¡Cómo quién dice!-
Te has convertido en mi musa
cuando no lamento que pintes sola la voz
de la plegaria con pinceles dispares
o escribas del sufrimiento que ridiculiza la voz
el llanto, la suerte y el azar cocido
en las costuras de lo bronceado de tu alma sana.
Mi alma está sola como la tuya
en la caverna de una simple luna
extraña como condescendiente
distraída como abstracta
semibuena y demonizada.
A mi alma la comen buitres,
hienas risueñas y leopardos en celo
en la tuya crecen flores alrededor.
Mi alma ya no es buena conmigo
ni santa contigo
ni está viva o ni viva está…
Jorge Stteger Bongoâ