GATO ANÓNIMO (poema)
No puedo arreglar mi corazón
vistiendo a la novia de utopía.
No sirve acuñarla
en una moneda vestida para desposarse
ni servirá retratar el pastel para la posteridad.
Reinventé dos veces en tu casa y en tu cama
el muñequito de crema que crees que soy
y no tengo lugar entre el cielo y la masa.
Manifestados tres veces duro
el sí, los repite y los no,
predomina únicamente lo que cansa.
Se arroja todo a un conocido infierno.
Manan de las palabras, rocas de vivo naranja
y las flores desvisten su belleza
sin renunciar a su muerte prematura.
Empuja la lava con resuelta decisión
la lengua que se cree bendita.
Mucho de todo eso humea
cuando se hace largo el día.
Comentado todos los pesares
y sin renunciar a los: dimeeeeeee
¿sí?, ¿no me digas que…!
…en la paz creada en el altar sin cura
bienvenido fue medio refrán.
Acostada la siesta
para no dormir un segundo
con las almohadas de seda, precipitaciones,
querellas, broncas y simbolismos
participó hasta el perro en la historia.
Sin pantalones anchos alrededor del alma,
sin fiesta con camisas de algodón
sin descanso, con la cama tendida,
de pies limpios y perfume perenne
en la cuerda que ahorca,
las espinas clavadas en los regazos
despiertan juntas cada día un poco.
I
La mañana que no quiere verme
que viene y no quiere verme
que se acuesta de noche sin verme
que está todo mal, que tengo que jurar
por y para todo, aburre a mi voz,
desalienta mis ojos y veo la calle
por la que llegué
como el gato anónimo que soy.
II
Que la adoro, no hay prisa por registrarlo.
Lo sabe.
Que la añoro si no está, lo sabe y
no necesito confesarlo.
No moriré si arrojo el calendario a un pozo de sal
y no hace a la cuestión
cuando diré todo o callaré en defensa del silencio.
Si me deja o me voy, si me voy o me deja
me da igual que sea hoy, mañana o
que haya sido la semana pasada.
La calle está ahí y soy el mismo
gato recóndido y ocultado
que conoce la noche y la soledad
con que llegué en invierno.
III
El recodo del río se angosta temprano.
El agua anticipada está helada de moña.
Sus pájaros resucitan a la hora de increpar
y el temperamento que no cesa,
se presenta disfrazada de cariño empapelado.
Sigue con su punción hiriente en mis lados
como si fueran solos míos
los sitios que vulnera,
lesiona y lacera, infecta y decapita,
maldice, sodomiza y critica…
IV
Cada contestación,
cada vez que explico todo nuevamente,
cada vez que mis dichos y miradas
se despiertan súbitamente frente a sus sentencias,
a mi carne en nada la convierte.
Con esa química se pudre mucho en mí.
Intenta hacer y decir
hasta que pútrida el alma
será mortal en mí
la última palabra.
No conozco antídoto
ni me interesará producirlo después
de los avisos.
Sin el antitóxico secaré mi voz.
La noche se vestirá de negro y asfalto
cuando ciego, murmure palabras que no entiendo.
IV
No es queja tener que decir cada vez
dos y tres mil veces las cosas
para quedar como dudoso,
sino nauseabundo es el panorama
que veo antes de dormir y despertar.
Tener que jurar por todo, cansa
¡¡¡uff, si cansa!!!
VI
El pastel se deshace en las manos del tiempo.
Tambalea el muñequito recién llegado
y no se me antoja tener que repetir las cosas
las veces que quiera a solas
o en compañía de otros.
Fabrica con la voz incansable
dandose cuenta o no,
todo el sarampión que hunde mis órbitas.
Desentierro la necesidad de callar
y no me gusta lo que oye mi espíritu.
El mundo sigue dándose contra la pared
mientras desahogo la pena en el papel.
VII
No me hundo con y en silencios pasivos.
-Solamente sufro-
VIII
Presiento que el viento, que despeina mis pelos,
sea el mismo que me inscriba en su fuerza
el número de la maratón en el pecho y espaldas.
Trotaré con la misma maleta a mis espaldas.
Fue de trapo y sudor con que me vio llegar.
IX
Por la tunda, por la fatiga en la palabra
y antes de quedar sin fuerzas, diré adiós.
No solo renunciaré a sus arraigadas verdades
sino que arrojaré las vendas
en su cúmulo de verdades
depositadas únicamente en su boca.
Sin jurarlo, sin mendigar, sin menospreciar
como el tiempo apuesta a menospreciarme
renunciaré a oir todo lo que dice,
Abriré la puerta. Fuera está la intemperie
y llo haré antes
que el tétano me deshaga la piel.
Jorge Stteger Bongoâ