CUANDO DIOS CREO EL AGUA... (poema)
Era de noche y ya estaba aburrido.
Dijo: -Hágase el agua para los peces que nadie cree que existen…
I
El pez en familia
y la familia del pez no eran del todo felices
pero, al menos eran peces
y se eternizaban en familia.
LA PAREJA
En esta porción de hemisferio
era nube cuando Dios dijo: -hágase
otra de mis voluntades.
-Me siento distinto y -yo cambiada.
(No eran Adán y Eva.. De eso doy fe)
¿Qué es eso que llega con el viento?
¡Parece un líquido tras la orden! ¿Qué es?
Antes que otras cosas
hubo silencio, atención, preguntas
miedo
mucho miedo...
Las escamas de bronce,
los ojos y sus gafas
la boquita y sus agallas
se mojaron…
II
Traspasó la decisión al planeta.
Hasta más allá de ellos
pasó violenta el agua
y los caló.
III
Se sintieron mojados sin saber de qué.
Era salada esa agua o sabía a sal
a tequila, a indigencia, a despedida…
Fue multiplicadora cada escena.
Todos mojaron la capa
y la señorial estampa
se hundió en las miradas de las hembras.
Tras el gruñido del macho,
de la mala educación de sus hijos,
(especialmente bastardos…)
surgió la mar.
IV
¿Apaleas miedo, sufres de miedo, acarreas miedo
estás agitada, disfrutas las palpitaciones, estás histérica
temes por las miserias, te crees discreta…?
-¿Tienes miedo?-
La ciudad dónde crecimos está atemorizada.
¿La niebla es eso de allí? ¿Y eso de allí es barro?
Tengamos para nosotros
la menuda vigilia de la antorcha
y deja que pase la noche con sus horas negras
y a ver qué pasa.
V
Pensaba en la ciudad
cuando mi padre se refirió a ella
como al norte de mi bisabuela.
Me perdí y encontré solo la ruta
de otros peces y los serviles cuerpos de los fósiles
bajo mi barriga…
(pero esto no es la historia).
VI
Todo está asolado por la zozobra.
La convulsiva infelicidad de los alrededores
en la sombra de la luz
penetra en nuestros ojos desorbitados.
¡Ya ves!,
hay poca luz o nada donde había albor.
No queda apariencia que recuerde a algo seco
Todo a nuestro alrededor está salpicado y húmedo.
VII
-¿Qué nos hizo el señor?
¿Dónde está su sabiduría y entidad?
-Donde hubo poca fe alguien paga.
Somos pagadores de culpas curiosas
donde las liras suenan desafinadas
y las saetas aburren y disgustan.
¿Allí está la falta?
-La falta dijo ella… -La falta dijo él…
-La falta dijo su dios…
VIII
Giremos nuestros acertijos
y vamos orientándolos al norte.
Ya es estación de cosecha y las heridas
se amoldarán a las formas de los engaños.
(Nunca al revés)
El clima lo dice, la vida también
-más que en el mar, la espuma
está en la secuela que deja en la arena
y el eco, en la cercanía de la corriente.
IX
Tú ánade suicidado cuando comías
con tu sonrisa que no es eterna
ni tu complejo de superioridad
te acompañan.
Eres impar y estás sola.
¿Ahora quién te sucederá en el tiempo?
Esa raigambre es lo que perdiste junto a mí.
Recupera el tiempo con la inmediación
de un tren ignoto y sus ruedas clavadas
en el pecho.
-La falta dijo ella…
-La falta dijo él…
-La falta dijo su dios…
X
A veces en el tiempo, a veces a destiempo.
necesitaste callar y no lo hiciste.
Mil y un lirios desquebrajados,
una caricia sin sabor
el sexo más allá de las orillas
no significa nada para ti y para mí,
fue eso que no remedié con mandarte al infierno.
XI
Cuando te vayas
tira la soledad mía al enésimo contenedor;
el mismo que tiene panorámicas al viento y
escóndeme tras los barrancos de la condena.
Abandona la bolsa que hice con mi piel
y déjala a la vista de la noche
para que la atraque y
de paso la asesine hasta morir…
Cierra a tus espaldas la puerta.
Sal de aquí sin dar un paso y
no recorras con tus pies andaluces y mojados
un solo metro del pasillo.
Reparte las llaves en muchas cloacas y
no gires tus espaldas
si escuchas mi garganta implorar que regreses.
XII
Te puedo dar amor a media jornada
si te apoderas de la cercanía.
Simulo un confín desértico por ser mi secreto
declaro mi secreto por ser culpable
soy culpable y por cándido lo digo.
Sé que no te atreves a vulnerarlo
porque fue nuestro y solo mío es
y de nadie más, que tuyo, seguirá siendo.
Quererte apenas se resiste a la verdad
y permaneces invisible en mi esfuerzo.
Estoy oculto a tus besos
desde que el secreto en tus cien sábanas usadas
se presentó a la fiesta de despedida.
XIII
¡Tan cobarde es el desgraciado sentimiento mío!
-La falta dijo ella…
-La falta dijo él
-La falta dijo su dios…
XIV
Con el desarraigo a mis espaldas
ando perdido de amor y cosecho vergüenzas
en las noches hurañas del día-
Se repite el sol incontables veces
y la noche descerraja verbos.
Nada termina en oración, no hay un lirio sano
un amanecer sin sal, tequila o despedida.
-Solo hay mendicidad- -Solo hay mendicidad-
Lloro.
No creas si lo digo.
Lo hago a escondidas
para no arrinconarme.
Suspiro
suplico villano, mezquino,
y tan bajito y escondido lo hago
que ni dios oye o me ve.
Veo la mar como va y viene entre espumas simples.
Con las arenas de tus jorobas enarboladas
bajo el vistazo de mis cicateros ojos blancos
busco otra cara agradable entre la muchedumbre.
Mi alma está que arde, mi apremio apremiado
la desesperación desesperada
y la idea de morder el polvo de tus sandalias
se extingue como un espécimen humano.
En mis glándulas y con mis peores deseos
busco cómo ignorarte y que me deseches.
Rabio y hace daño la idea
de tenerte por más tiempo en mí…
Desangro los párpados con tu figura dentro
y miro a tu crepúsculo haciendo que río.
Mi alma sabe que nada es
y sabe cuál es tu verdad que es mucha.
XV
Quédate de prisa o vete después…
XVI
-La falta dijo ella…
-La falta dijo él…
-La falta dijo su dios…
XVII
El pasillo se habitó solo con tu presencia
y la mía lejos de ti…
El cuarto se aturdió con el ruido
de perchas y maletas
Observa manso el espejo del recibidor
tu teatro de horror y no te fuiste todavía
cuando echó de menos tu taconeo y fragancia.
Verte marchar estremeció mi desparpajo.
Seis minutos después desnudé tus espaladas
más allá del umbral.
Descubrí tu mueca a través del aire
y cubrí mi rostro con la idea que me vieras llorar.
No me miraste ni oíste cuanto dije.
Sonreí y lo supiste.
Nos liberamos y hubo gozo.
El taxi esperaba sobre las hojas del otoño.
Cuando cerraste la puerta rompí a llorar.
Cuando cerraste la puerta
el telón se desplomó en la llaneza del boulevard.
Volví en un grito de pánico y arrepentimiento.
No pequé de inculto o por ser aprendiz…
Falté al amor…
No quería amarte como te amé.
Sus pies de goma rodaron tímidamente
por arriba de las tinieblas tuyas
ante mi atisbo y
sobre la sombra de mi clamoreo.
seguiste tu marcha hacia el quinto infierno.
XVIII
Volviste con el mismo taxi y sus pies de goma
bajo las lluvias del final de mes.
Paraste tras la puerta mía y sabías de mi dolor
cuando preferí ignorar el tuyo.
Sabías de mis prolongados sigilos y mutismos
¿Por qué vuelves a mi voz alta y grave,
a mis recónditos lugares de aislamiento
y de qué quieres acusarme ahora?
¿Qué quieres te duela?
¿De qué se te antoja sufrir en estos momentos?
XIX
Intenté recibirte con un ramo de espinas
(tus preferidas)
pero con ellas clavé las puertas por dentro,
Intenté recibirte con una sonrisa
y con poco silencio en la acera.
Había un carro de repartidor
sin leche ni ruedas amurallando la entrada
y no oíste cómo murmuré entra rápido.
Con la voz deshecha
(dentro de mi guarida),
grité vete no quiero verte
y mentía…
No salí ni dije nada
cuando golpeaste la puerta
la segunda vez.
XX
Mi perdición y mi redención se corroyeron.
Contesté a la pregunta sin abrir la boca
reinicié el ordenador
y cuando salté por la ventana del octavo
me di cuenta,
(al final del vuelo)
que mi felicidad fue certera y
una gota de rocío en el pétalo de una flor
sirvió de testigo callado y ciego…
Esa felicidad ingenua
y la pluma que vuelan por el aire
tuvieron una sola y breve vida.
Comprendí en lo que duró
el último segundo
los manojos de amores
que marchitaron en mi vida.
Caí en el cantero que soñaste
una semana atrás
y no recuerdo más nada…
XX
Ahora despilfarras una mueca pelada y desnuda.
La tarde es corriente y parda,
baldía y árida tu señal de duelo
húmedas y triviales las voces
alrededor de la nada.
Me confundí por segunda vez y volví a soñar…
EL SUEÑO
I
Soñé que me sentías dentro
si bien no te pertenecía..
Soñé que me absolvías,
reconocías tus faltas
y mis silencios.
II
¿Qué soñó su dios cuándo los vio volar?
III
Al final del camino
te sentí volver a mis brazos.
Violaste todas mis puertas
y nadie dijo que no lo hicieras.
Nadie te vio pararte en la cornisa
y caer abatida, sin insolencia ni rencor.
El destino posicionó tu muerte
cerca del último muerto en el jardín.
El aire no te sujetó y así como
las escamas de bronce y la pluma,
la felicidad quedaron en la sangre del amanecer.
Sus órbitas están abiertas
y húmedo el sudor en el testigo parado
frente a nosotros dos.
Regalaste tu miseria a cambio de nada
El pedrisco cayó y fue el agua del moteo
quien mató a bocajarro lo que hubo en ti
y enmudeció tu voz sudorosa.
Era invierno.
Hacía mucho calor
cuando se pronunció el viento
que traía aquella orden.
El líquido salado
atravesó el planeta mojando nuestras escamas.
Un jazz en el tugurio del puerto recién inaugurado
contuvo dentro de las puertas semiabiertas
la denuncia de la falta que no faltó en ambos.
LOS HIJOS SIGUIERON PERDIDOS
CON LOS SEVILES FÓSILES BAJO SUS BARRIGAS
I
Entre un cambio de estación y otra
nuestra manera de ser
comenzó a persignarse de noche.
II
Dios estaba aburrido y algo hizo.
III
Había viento.
Fue capaz de traer las olas a rastra,
de los pelos tirarlas contra las rocas
hundirlas en los acantilados
romper cada gota en mil pedazos
y hacer huir a los murciélagos.
Había furia en él y asco en sus miradas.
El sol adelantaba astros por la carretera.
No podía perfeccionar su acercamiento.
Su llegada fue la más demorada que recordamos.
La ocurrencia de ambos fue encender una luz
a través del mundo, de las aldeas y callejuelas.
En medio de sus mediocridades
se dieron la oportunidad
de ver hacia el duelo de sus barrigas
y se vieron nadando en el mar de los fósiles…
IV
-Espantados y del todo calmos
no desesperaron su aleteo.
V
Mañana, cuando el sol esto…
Mañana, cuando el sol aquello...
(No se santiguaron y siguieron a nado para lejos)
La vigilia en el mar de antediluvianos
siguió su rutinaria conversación con los antepasados.
Estoicamente les aconsejaron por dónde nadar…
El silencio fue súbito y descarado
a fin de las burbujas.
Nadie tiene coraje de mojarse y dicen:
-El mar está muerto pero respira
y tiene grandes oídos por donde
sale pitando su poder.
VI
Las puertas del padre
siguieron dolidas con los aguijones clavados
Los arrancó ella de sus almas.
Con el carromato disparado frente al portal
él construyó un muro infranqueable
y ella lo arrancó a mordiscos y patadas.
En el jardín dos cadáveres esperan la misa.
Se hará en el lugar alejado del mar
que el viento esconde.
VII
Se divisaba a lo lejos cierta luz.
Los hombres habían inventado los barcos
donde transportaban sus odios a otras tierras.
Sus colonias y esclavitudes volvían de donde partieron.
Hasta que pasamos el mar de fósiles
(-dijo el pequeño-)
en un simple puerto de palos
con cierta mueca de antisemita presencia,
cabizbaja, la medusa
hizo su festín en los libros de cuentos.
VIII
Somos peces –se dijeron-.
IX
Revisaron sus cuerpos…
Se vieron a si mismo como peces
y aletearon como tal.
Con burbujas y alguna lágrima
saludaron a los fantasmas
y decidieron enfrentar el reto del mar.
Sin haber sido peces
bebieron agua salada y purificaron sus desconsuelos.
Nadaron lejos y la historia termina cuando
se vieron con la luz del sol en sus espaldas.
Fueron concebidos peces
de escamas vulneradas.
Sonrojadas sus agallas y saladas sus carnes
permanecieron –en sus travesías-
agudos y atentos.
X
Por fin hubo hombres que creyeran en ellos.
XI
Vieron que pagamos
por las creencias curiosas
y nos convirtieron en sebo y almuerzo.
Anzuelos y redes ejemplifican
el hambre de los de la tierra
y la caza indiscriminada del mal
hizo de la pesca su mayor triunfo.
Todo el mal
se extiende en la cuna de nuestros descendientes.
Los bulevares de la casa al norte de mi bisabuela
están demasiado lejos para criarlos
y llevarlos a pasear.
XII
-Teníamos que descubrir por nosotros mismos las palabras
huérfano, orfandad, desabrigo, pez y
suicidio…
Jorge Stteger Bongoâ