DESDE QUE... (poema)
En los paraísos
acosado con el sol de tus ojos en mi memoria
bajo las palmeras y en las ondas de la arena
sin anuncio posible de bebida
ni ser alterados por el viento que despeina sus mechas,
recuerdo el aroma de tu piel transpirada
de todo lo abandonado en las sábanas
lo desprolijo de las fundas nuestras
y los cabellos sueltos.
Cuando el sol se va
lleva consigo la violenta bocanada de su aliento.
Se presenta luminoso en otro lugar,
las imaginaciones de los murciélagos
se enfrentan al mundo y tú a mí
cuando es noche y no llueve
cuando el ecuador no pasa por el centro.
Fácil son imaginar los códigos marcianos.
Me llevas a besarte los pies suaves
oír sin renuncias tus gemidos violentos
a tus suspiros, a reavivar tus vicios…
…me muerdes y me dejas sangrar.
Dices amarme y dices quererme y dices estar loca por mí
y me dices adiós
con la misma facilidad que se llama un taxi.
Galimatías en todos los días de tu año
se nublan con nimbos, con mofas de libros, con un sueño
quebrantado, cercano y lejano a la vez.
Al otro lo despertamos sin nada en la piel y con un beso.
Con un beso mal intencionado y volviendo la carne al revés
despertamos con la metamorfosis de la mariposa hecha trapo.
El gorjeo de los pájaros
penetran algo menos que nuestros silencios.
Dejan por cierto tiempo que nuestras manos se enlacen
en algo más que nuestros cabellos y los gemidos reciben al sol
del mes siguiente.
Jorge Stteger Bongoâ