EL DESAYUNO (poema)
Sin ver, sin tenerte próxima
respiro en tus suspiros el deseo disparado
desde la primera palabra que cruzamos.
No te deja en paz la curiosidad.
Te brota un cosquilleo algo distinto
desde el interior desmenuzado por mis señales.
En tu ausencia sufro, a la distancia también.
Tú, en tus principios y yo a finales de julio
seguimos distanciados.
A tu cama silente le roba el tiempo cada reloj
que encuentras en tus cajas del pasado.
Una ladrona profesional llamada esperanza
hace que hierva la cofradía de las fechas
pero eso no nos quita la distancia.
Sigo ajeno en otro país, acusado con los dedos
del día y de la noche.
Soy ajeno frente a los dos buitres de colores diferentes.
Los silbidos del viento allá y aquí algún calor
que es impío como el cruce del océano a nado,
es lo que tenemos para personalizar el desplazamiento.
Nada de esto soñé. Desdibujé la sonrisa
cuando me di cuenta de la pesadilla.
Era un viernes de cualquier mes en Júpiter
pero aquí es lluvia, viento y frío
soledad, principio de miradas, claves en poesía
diálogos dirigidos a ti, amada mía.
Era para la inclemencia el abrigo que me hace sudar.
En la playa que piso cuando vuelo por tu corazón
Allá,
donde el sol se ve pero, te hace despertar, sorprendida.
Desayunas con mi pijama en tu cuerpo
desnudo después.
Desayunas con mi pijama puesto
después de quitármelo a mordiscones…
Jorge Stteger Bongoâ