EPUL ABRAB cuento
Desde niña, así como creyó en los cuentos de navidad y en el infierno, así creyó en Dios.
Tiempo antes de hacerse vieja, vio más allá de su diminuta nariz y la insatisfacción la hizo pensar y se retiró para no volver. Al pasar cerca de las mismas ideas negará todo cuanto defendió y su vida se convirtió en un infierno.
En el barrio, en el mercado, en todos lados la señalaban con el dedo. Esperaron nunca más verla aunque la sorpresa se tradujo en exclamaciones y la sombra de su regreso se hizo visible.
Los consumidores de santas mentiras y del moco perpetuo, bajo el mismo techo de siempre, quedaron perplejos. -¡Vuelve!
-¡Vuelve a creer hermanos!
-¡Milagro, milagro!
-¿Vuelve…?
-¿Quién vuelve?
Hasta el final intentó creer en todo cuanto le decían. Aseguraron que asimilaba con sabiduría el dogma y todo eso lo defendería, ahora sí, vehementemente.
La abuela antes de morir en mis brazos me dijo: -¡Hijo mío!, creí otra vez en la navidad, en el infierno, en el cielo y fui por más cuentos, así pensé que moriría en paz pero, con serena desesperanza, confieso ante ti y el Señor, que no lo logré...
Cuentos cortos: A CORTAPISA
Jorge Stteger Bongoâ