NUESTRA LUNA (poema)
No has nacido en el esqueleto de una piedra.
Vienes de un manso torrente vertical
y con suave voz
cantas el canto de tu alianza.
De hielos y carámbanos pueblas tu lugar en la tierra
y en la bifurcación de algunos silencios
guardas la selva de tus pensamientos.
En ti, todo está impecable
sin niebla ni noches con pesadillas.
Desde tu volcán y barbarie
me diste a beber
lo que tienes de magma y sangre.
Esta noche
volverás en una lluvia de caracolas
sin armarte de colmillos y abandonarás los escudos
tras tu lengua de fuego borrado
y harás un arco con el aliento de tu alma
delante del vapor íntimo en los pliegues de tu boca.
Ayer nos vimos en los cuernos de la luna.
Era de noche en el mundo
y no llovió como otras veces.
Desde la playa subí y en tus brazos amaneció el día.
Por los caudales de tu ser vivo
se deslizan nuestros deseos y una burbuja
llena de amarantos y flores cortadas
hace las veces de abrigo.
Seré el que habite tu caverna el día de hoy
y desnude tus caderas la noche de mañana.
Invoco al fuego de las antorchas
mientras el pezón transparente del ánimo
hace respirar al aire de tus enigmas.
No eres burbuja ni eres aire
no eres amaranto pero suspiras cuando
adquieres la forma de mujer bajo mi cuerpo.
Comenzada la embestida
acudo al punto de corte vertical
y aumenta el morbo
en los alientos de mi boca.
Eres la que duerme junto a mí
en los confines de la luna
y la que atestigua la pesada cruz
de las flores secuestradas
en el jardín que cruza la bienvenida.
Jorge Stteger Bongoâ