POESÍA (poesía)
Le dije a Lorca que te devolviera en su sangre…
Que te trajera en su sangre, en la sangre de sus calles,
en los aires de su dolor, en su silencio de hombre.
Le dije te devuelva a mí, escondida en su maleta.
Hay guerra más allá del poema.
Aquí cerca huele a cera y metal.
¡¡¡Tan cerca de mí, hay guerra por venenos
que la garganta se me agrieta de tanto maldecir!!!
Le pedí que te traiga prodigiosa
con tu falda de silencios y celos.
Que derive el día, que te encubra muda y dócil
que suba al tren y no te olvide.
Le rogué en una carta que te devuelva
cogida de la mano.
Le imploré, porque así valió la pena,
que sin prisa ni atropellos
con sus demorados pasos por caminar,
te traiga consigo, enamorada mía.
Le pedí a su cordón umbilical que se haga marchito,
que se desangre en poesía y corra por su Granaaa…
de viejas mareaaas, de cordeles de seda, de plumas…
para que no te deje fuera de sus ojos
cuando suspenda el libro, cuando cierre el día.
Que no te olvide en el silencio de los olivares,
en la calle del fondo o que te deje prestada
hasta que vuelva de la guerra.
Te dejaré una lágrima más que nada
porque soy bueno, pero me niego a esperarte
en la sombra de una cárcel.
Quiero ya,
llegar temprano al encuentro.
No pretendo aunque pretencioso soy
quitarte de la mano, la maleta cargada con mi niña
ni llegar tarde al encuentro en la estación del Sur.
Reparte el tiempo en el mundo de otras piernas
en los jardines, en los tribunales…
Deja que te confundan con los amaneceres
y mariposas. Deja poeta mío
que los rayos de sol te encarcelen y no
las sombras traicioneras
te marquen a hierro
el destino que no ves.
Ordeno que se presenten tus pasos en la luz
de esta tremenda letra amarga.
El poema está condenado a la bronca y la distancia.
Pero ordeno
que la música en las cuevas de la infamia
sean vino para el olvido resucitador.
En ti no hay borrachera posible
ni perros que ladren lejos.
¿O sí?
El tren llegó a su destino.
Me entregaste en silencio la maleta
cargada con mi niña.
Gracias...
En ella, hay vida
y en ti, poesía, la vida sigue
aunque sea su muerte
el destino que no escribió
cuando llegó a la estación del Sur.
Nota: No sé porqué desperté pensando en Lorca. Mi sentido homenaje a su persona y a su arte.
Jorge Stteger Bongoâ