SI DECIDES IRTE (poema)
Estoy despierto
desde que silenciaste tu vista
al día de sol.
Quedo navegando en tu insomnio
en la lejanía de un trance calcado.
Regreso para verme
con la voz desnuda
y no lamento tus senos cerca
que están lejos como tu perfume.
La última palabra la enviaste
en la pata de una paloma coja...
Sin ambages,
mi estado es de embriaguez.
Con tantos dichos
los vaivenes expiraron sus quejidos.
Creaste una guerra con prisiones
y mucha antipatía sin necesidad
brotó desde las paredes impermeables.
Ahora,
remontas el vuelo otra vez.
Vuelas a la altura del inframundo
y no me importa que pilotees
el destino impropio de los dos.
No me molesta la nueva lejanía
en un día de sol.
Ya no me resulta novedosa
dulce o tremenda
la idea de enmascarar mi pena
y envolverla en una hoja de periódico
cuando la fecha es la de hoy.
La raíces
en que tienes temas pendientes
donde refugiar las sombras y pretéritos
consolida la eternidad en tus palabras
y en los arrebatos a la hora de garabatear
mueres poco a poco.
Si no me llamaste para decirlo
fue porque no estabas sola.
Si no me dijiste adiós en una palabra
es porque no estabas acompañada
de tu sombra ni de tí misma
sino de una palabra ficticia.
Tu estampa y sombra
en la sombra de tu sombra
atrapó el mensaje y lo trasnochó.
Mi teléfono está virgen igual que yo desnudo.
Existe el cartero con los oídos ciegos
y con ello,
acercas tu condición al adiós.
Jorge Stteger Bongoâ