UN DÍA SECO (poema)
Es el amanecer
de otro día seco y oculto.
Las estrellas
desaparecen cautas y sigilosas.
El mar rehúsa estar callado.
Declinan las olas irse sin detonar.
…no quieren dejar su manto de hechizo
a la deriva y al viento.
No quieren palmarla
sin nada que decir.
II
El poema que escribo es porque la busco.
¿Quién la vio?
¿Qué me la puede devolver?
III
Dentro de mí
veo lo que no quiero.
Dentro de mí
nace algo malo que no quiero.
Ella
abre y cierra la puerta.
Rauda la alejan
los vientos de sus sandalias.
Está desaparecida.
Duerme aquí
y sueña lejos desde hace días.
Me olvida. Me olvidó.
Inventó un verano nuevo
en el invierno.
Los caracoles,
el alisado de sus cabellos
no me resultan familiares.
No hay agua helada en la nevera
ni yogurt, ni caricias.
No hay un beso y roses de pieles.
No hay ánimo ni alientos cruzados.
Escondida en si,
resuelta y con su razón,
compara su ayer con los pocos hoy...
Callada y dolida
vive para alejarse.
Reconforta su alma llorando el pasado
y disimula su frustración.
-Su mentira rimbombante-
es tan aguda,
como el puñal que clava al decirla.
La veo parada tras el vidrio de un reloj inerte.
Sus manecillas están hundidas en lodo
y permanece extasiada frente a ese brillo opaco.
IV
Entra el otoño en mi alma
pero fue tórrido el verano
que me llevó a sus besos.
El invierno adelantará sus pasos
y si monto en mi caballo alado,
la historia será otra.
En mi boca
la frase -cielo mío- será pretérito.
Dejaré en cualquier rincón de mí
el alma agobiada
y habré cerrado algo más que la puerta
que un día supe abrir.
V
Mi reloj es otro
Las saetillas giran
porque no se detuvo el tiempo en mi pasado.
No se detiene el tiempo con este presente.
Mi tiempo avanza.
Es de luna y frágil
tal cristal.
Estos vientos traen lluvias
y los altozanos de arenas blandas
se moverán frente a su pasado
y a su cárcel de presente.
Seguiré mi camino
Las imprentas editaron calendarios
y editarán más.
VI
Si en el día sigue oculta,
si quiere cazar disimulada
tras alguna razón nueva
estará en condiciones de hacerlo...
VI
Pero
¿para qué me quedo?
Jorge Stteger Bongoâ