ASECHA (poema)
Estoy aquí dentro de mí
inmune
en un pedazo de tiempo iniciada la putrefacción.
Hay sueños y versos de perros atrevidos
que no dejan de suspirar.
Hay una jaula con pájaros bebiendo formol
a la izquierda de la pared y sus años.
Un albatros y su flauta
intenta cruzar la avenida
con los pies clandestinos acompañado de ciegos.
“La gran fuerza” me lleva a querer encontrarte
en una media luna cuando quien sabe la mañana
me traiga temprano el desayuno
y la tarde un temblor.
Dejo volar a las mariposas arisnegras
tras mis artejos.
Pasmada está la melancolía. Enluta
los labios del sol.
y no hay clave para el sosiego
en los pájaros de mármol.
En el umbral de la casita blanca
el callejón no tiene salida al mar.
No tengo distancia que recorrer
porque estoy en mí y estás aquí.
Es tu distancia tibia
la que difiriere en algo más
que arrancar hojas de calendarios.
Las orejas del tiempo
la vista enmudecida
un soplo y nuevos perros mueren a mi alrededor
y todo muere cerca de mí y mis antojos.
Sientes que el dolor es mío
pero los libros de recetas conocidas
harán lo suyo.
No resistas a venir
aunque te empeñes en seguir pensando
que ese dolor no es tuyo.
No se te ve bien leer sin gafas mi niña
no se te ve bien escondida en el baúl.
Estoy aquí a mi lado
junto a mí en un pedazo de tiempo infecundo
y los perros muertos a mi rededor
copulan con almas nuevas para morir muy cerca de mí
como creo que debe ser.
Es noviembre y nadie está al tanto
de lo que pasa en el confesionario entre los muebles de mi casita vieja
o en los cartones, bajo mis pies
Jorge Stteger Bongoâ