BORRACHO Y LÁNGUIDO (poema)
Cuando paseo dentro de las fosas comunes
entre las favilas de las tontas
amarillentas y extintas
momias
me desaloja
el déspota cancerbero a los golpes
tiñendo mi pescuezo morado
enrojeciendo mi piel sepulcral.
II
Recorre el viento con sus desnudos
y con la tierra entera a sus pies,
deshace todo a su paso cuando crea la huella.
Me invaden sus fundamentos citadinos
para que en todos aquellos silencios de mi yermo
pueda acomodar las púas y mantenerme despierto.
III
Con el néctar de su cantar
cerca de repente mi sitio y el espacio básico
de mis soles, mis amaneceres,
mi rincón en la biblioteca.
Rodea con su halitosis el alma mía.
Deja pasar el tiempo sin saber la hora.
Un gorrión recuerda sus piruetas,
el primer tren marcha en la contramano
y las serpientes trotan…
…trotan alegremente pasando bajo la barrera.
El semáforo está azul. ¿Qué significa?
La holgura de un ballenato le recuerda algo y piensa.
La descubro atónita y me vuelve a cercar.
buscando presurosa mis labios secos.
¡¡¡Oh querida muerte!!! ¡¡¡Oh querida mía!!!
De un abrazo me ahorcas.
Ríes lenta,
modesta,
desgraciada.
III
Entre los dientes te veo la arena insuficiente del reloj
y mi voz que no te arrulla, mima o implora al oído
se queda sola sin ánimo de morir, en el confín de tu mirada.
Desperdicio la última gota de almíbar susurrando sin que oigas.
Te pareces a la palabra amor y eres la muerte roñosa y avara.
Viniste a visitarme sin estar preparado para el éxodo
y me quedo porque quiero
y porque tengo ganas de algo más con mi amada.
Me quedo algunos años más en medio del rústico pan,
de la risa endemoniada del río y del mar,
entre medio de los peces, bajo sus lechos y el norte;
...solo al norte te volveré a ver.
Me quedo en lo alto de aquél árbol en la cima del mundo
para no ver ni siquiera lo que quieres que vea…
Me quedo sin palabras en la esclavitud de mi libertad.
Me quedo cerca de mi amada…
Me quedo dentro de mi amada…
Me quedo con y sin ella.
Me quedo.
IV
Me quieres cubrir de tu saliva, vaho y niebla.
No te dejo
pero no te vayas,
conversa conmigo que tengo frío.
Pon tus brazos y grilletes a mi disposición
solo por esta noche y acompáñame con un vino agrio
para pasar la noche de bohemia acompañado
acompañado
acompañado.
Acompáñame por favor, te lo ruego.
V
Después, cuando despiertes
me habré ido confundido, con risas y nostalgias.
Quédate sentada en ese mismo lugar
borracha, sin fuerzas y sin respuestas.
Emprenderé mi camino de regreso en un minuto,
voltearé mis espaldas para ver tus lágrimas y
saber tus interrogantes. Vomitarás cuanto bebiste,
miraré como ondean tus cabellos enormes y
como se descompone tu piel azulada.
¡¡¡Oh amada muerte mía!!!, allí te quedarás
con tu voz quebrada, rugiente, ajada y macilenta.
Sé que intentarás verme con tus ojos abiertos y cerrados.
Agitarás para la despedida
la misma mano con que varios días me tocaste
y seguirás durmiendo con la plácida resaca tuya
bajo tu harapo de capa, bajo tu ser horrible y la palabra cierta.
VI
Remontaré cual cometa y después de mi vuelo
hundiré mi esqueleto en el tuyo cuando caiga rendido.
VII
La próxima vez que me busques y no me escaquee
te dejaré repartir naipes nuevos y te dejaré barajar.
Jugaremos…
y prometido está
que la próxima vez será diferente
pero ahora me quedo con mi amada
ahora me quedo dentro de mi amada.
Me quedo con ella y sin ella
pero me quedo como tú te quedas
borracho y lánguido.
Jorge Stteger Bongoâ