EL DESEO (poema)
La dosis de adrenalina
apandillada con la mínima porción de miseria
y la eterna profanación de las bendiciones
las excusas montadas en cuatro caballetes
en un vertedero de mentiras, sobras y zozobras
no hacen otra cosa que pasar la raya
cuando nos mudamos la piel.
Negaste una moneda de cambio
en una película de suspenso
y si no me dices cuánto te gusto
te diré que el sigilo de tu mirada y la denuncia
dicen sórdidamente que desde el inicio de las cejas
hasta la llegada vertiginosa de la nariz
no hay más que un interrumpido croissant
en la cafetería de la principal decencia.
La apéndice que cuelga del cinturón
o los calcetines desanudados sin órbitas ni placeres
y la mesa tendida bajo el fuego cruzado de miradas simples
la comida alimentada de risas burlescas y serias
sobreviven a diario como lo hago yo.
Leí tu libro hasta desmayar de hambre
vi tus pinturas una y otra vez
atendí tu voz y observé tus gestos sigilosamente
y sueño con volver a tus brazos antes de morir.
Jorge Stteger Bongoâ