LA LA LEY QUE NO LLEGA (poema dedicado al amor y a las víctimas)
El entorno abofetea tu lado
y silencias.
Bajo mis pies propagas la lluvia
que brota de la tierra andada.
La andamos con los pies descalzos
sin nuestros botines de duendes.
Nos quedan momentos callados a fuego
y nuestros callados momentos a cuesta.
En cuanto a la noche,
que debería ser oscura
objeto de oblea y trenza
se relajan las miradas
y quedan tintineantes los misterios.
En cuanto a las luciérnagas,
que deberían subirse al coito
en el rojo invierno nada tengo que decir.
Pero, cuando la paz y los hechos
sean más que utopía comprobada y hecha milanesa,
me desharé en ti y en el tiempo
que maldigo a causa de no estar a mi lado
beberé tranquilamente de tu manantial.
Estoy contigo
cuando siguen callados
los que deberían nadar o volar.
En las curvas del alimento lírico y ancestral
caminan relacionando hielo y pensamientos
o a las estrellas con la libertad.
Deberían mostrarse dulce las estrellas
pero no hay dulce o cielo
dónde ver los destinos,
Los poemas dedicados a ti
los embuto a lo largo de las callejuelas,
viseras, extensiones de la tierra y sus cárceles.
Mismo que exista un largo pantano a mi vera
que la vera sea un prodigio de la realidad
y que la soledad golpee la chaqueta y el pecho,
necesito llegar a ti y que sientas que allí estoy.
Siente que paro la marcha
entre tus senos de incienso y luz
uniendo mis labios a ellos, muriendo en ti.
Siente que no hay silencios
y distancia posible a partir de allí.
Alcanza a soñar cuando tu piel esté desbordarte
y mi locura de cuerdo se haga peligrosa
contagiándote con besos, espuma de mar y guirnaldas.
Siempre que no estoy y no llegué a estar
cuando me presenté y me quedé pero no me conoces,
cuando me viste y no llegué a rozar tus gemidos
mientras el sudor es seco y está ocupado con el hechizo
te echo de menos y deseo.
Cuando estoy con otra mirada a mis espaldas
y me persigue hasta el refugio y siento un golpe
en tus letras me escondo y me protege tu nombre.
A pesar de asumirte cerca en vida
mientras el ¿cuándo?, es una pregunta
que responder no quiero (a pesar de decirlo)
o mismo, cuando es lunes y piensas
que sigue la misa del domingo
(a la que renuncias nuevamente
porque te divorciaste del cura),
o mientras que el tiempo
se pierde entre la ranura de los dedos y el cielo
seguimos aquí, renunciando a morir...
Mismo, que el hombre sea malo
o la mujer, la mejor amante…
te adoro…
¡De verdad te quiero!
…y suelo amarte de martes a sábado
cuando la semana está llena de domingos y lunes.
II
Espero no parado a un lado del barrote.
¿Y con las células moribundas
de los pies y manos, de pecho, orejas y espaldas
qué hago?
Sigo sentenciado
con la última patada en la cara
y mis dientes que la palmaron.
Esperando la nada
tras las rejas de una prisión del sur
tenemos los codos rotos, el alma herida
y seis funerales más sin festejar.
Si,
sufrimos a diario cuando la reunión
de exterminadores se extiende
en la sombra que no vemos venir.
Del hotel a la intimidad de los barrotes
no hay camino sin recorrer
y la infección de esa ley que se apropió de nosotros
expira porque nunca llegó…
Jorge Stteger Bongoâ