LA LLAVE, TU ALMA (poema)
No sé en qué lugar del paraíso
dejé olvidada la llave del infierno.
No me enteré del extravío hasta que el diablo
en persona me la pidió.
La busqué en tu escote, en la mesilla de noche
entre tus piernas de perfume ardiente,
entre tus manos de seda…
Escarbé en las sábanas, miré debajo de la cama
miré al vació a través de la ventana…
Sobreviví a la caída por milagro, hundí la cabeza
en una ciénaga, miré al cielo y no pude encontrarla…
Se hizo noche de repente en el alma mía
y el diablo intentó reír con mi sombra en sus manos.
Clareó el río de tus ojos templados
frente a mi risa de demonio.
Allí quedó aniquilada la quimera de la vida
y la grandeza universal cedió sus pasos
a la intransigencia en segundos.
Es que tu cuerpo y tú y es que el día y tú
y es que el aire y tú, y es que tú y yo...
Tú eres tú y yo estoy contigo
cuando no siempre soy yo en ti y tú
no eres nada en mí sonrisa de diablo.
No encontré la llave para volver a mi celda.
El infierno estaba cerrado para poder volver
y el diablo se quejó al cancerbero y a sus guardianes.
Todos buscaron cómo prenderme al manto de su capa
pero estabas tú en medio y me protegiste, amada mía.
Yo soy yo y estoy contigo
cuando no siempre eres tú en mí y yo
no soy nadie en tu sonrisa de diabla…
Busqué en todos lados la llave de entrada.
No la busqué en ti
Sabía que la habías guardado
en tú corazón
para no dejarme padecer en mi celda de olvido.
Jorge Stteger Bongoâ