NO ME DIGAS QUE TE FUISTE SOLA... (poema)
Se fue el último barco contigo abordo.
Partió las amarras deslizando su ira
por la cadena acerada,
rompió con magia grilletes
las bocas de los anclajes
y arrancó el muelle.
Deshizo las arenas con su panza y
arrancó las garganta a los peces
Rasgó con su hélice algo más que las mareas
y
aplastando las similitudes
de turbiones, olas asesinas y sillas vacías
entró en la noche.
Me dejaste solo con un dolor
y las manos vacías.
No le digas a nadie más
que partiste sola.
Espero tu vuelta si, pero ¿para qué?
Me consume aquella canción
con el aire rancio en mis tímpanos.
Es invierno cerca de los muelles
y en los pétalos de los amores simples,
la muerte y yo
no comprendemos tu promesa.
Espero tu vuelta
en cualquier casa de tela y paja
pero ¿para qué?
No le digas a nadie más que te fuiste sola
con dos dolores, dos maletas y dos monedas.
No me digas que marchaste sola
porque te llevaste mi aliento
cargaste en las bolsas mis desvelos,
me robaste las risas que no encuentro ahora
y te llevaste de subvenir
a mi corazón hecho añicos.
¿Cómo dices que te fuiste sola si llevas mi vida
en tu monedero, un ataúd en tus ojos y
mis dos miedos...
No me digas que te fuiste sola en una noche parca
porque en la luna iba mi amor,
en tu boca mi último beso
y de mis ojos arrancaste tu figura.
Cargaste mi nombre
en un camarote oscuro,
de mala muerte y peor vida
y lo dejaste caer al mar
para que lo engullera la primera ola de soledad
que pasara distraída.
Saboreaste la despedida que no tuvimos
en el muelle de palo y selva.
No me digas que marchaste sola en un barco vapor
porque en él cargaste mi amor, deseos y dos semillas.
Cargaste mi son de guitarra,
mis palabras escritas y mi voz.
No me digas que volverás trayendo lo que me robaste
ni me digas que volverás para robarme algo
que no pudiste cargar.
No me digas más
que te irás en otro barco cuando la noche
te encuentre un lugar en la niebla.
Te llevaste mis amores y me dejaste
a la muerte de compañía y un puerto de palos
sin barcos que abordar ni selva que visitar.
Jorge Stteger Bongoâ