UNA TARDE DE DE VERANO (poema)
Renazco en tu aire compartido
en la sangre en tus ojos de arco iris
con tus labios de azucena en flor
en tus esfuerzos de hembra bendita
de mujer valiente y montada en la sombra.
Llegamos a casa
sin oír quejas por donde se escapen las voces.
Entre las paredes
con aquél punto marcado a piel y fuego
y esa despedida inopinada
no convergen malas sombras o amenazas divertidas.
Ese lugar se hizo nuestro.
Es secreto. Es una atípica noche de verano.
No llegó muy lejos el último sudor
ni la primera línea de tu escote frente a mí.
Entre tu escote y el cielo el diablo hizo migas.
Nos vamos de nuestra sombra con una sonrisa.
Ya es tarde, casi de mañana.
Volvemos a casa en dos coches...
Abres la puerta de tu residencia iluminada
y yo abro la mía, donde no hay luz…
Jorge Stteger Bongoâ